Jornada 9: Empate amargo en el último suspiro

Un gol en el último córner priva al Sporting Club Escaldes de cerrar el año con victoria

Llegaba el último partido de la temporada regular y lo hacía con todos los posibles alicientes. En juego, la primera posición de la clasificación. El Sporting Club Escaldes visitaba el Casa de Portugal, segundo clasificado, que llegaba a la cita a sólo dos puntos de los hombres de Romain Puteaux. Un escenario exigente, ante un rival directo y con mucho en juego.

Consciente de la importancia del duelo, el Sporting saltaba al terreno de juego con una puesta en escena seria, ordenada y muy concentrada. El equipo mostraba desde el primer minuto un planteamiento claro, con las ideas definidas y sin concesiones, sabedor de que cualquier detalle podía marcar el desenlace.

La intensidad y los nervios no tardaron en aparecer, especialmente en un Casa de Portugal obligado a buscar la portería defendida por Lucho si quería tener opciones reales de asaltar el liderato. Sin embargo, este exceso de revoluciones puede convertirse en un arma de doble filo. Y así fue. Antes del descanso, el lateral derecho local veía la tarjeta roja, dejando a su equipo con diez hombres y condicionando el guión del partido. Mesas en el descanso.

La segunda parte no podía empezar mejor para los intereses del Sporting. A los pocos minutos de la reanudación, llegaba el premio al buen trabajo colectivo. El portugués Alfaiate, mostrando su olfato en el área, anotaba su cuarto gol de la temporada para abrir el marcador y poner por delante a los de Escaldes.

Con superioridad numérica, el Sporting tomaba definitivamente el control del partido. El equipo buscaba gestionar el ritmo a través de la posesión, moviendo al rival con basculaciones rápidas e intentando encontrar espacios entre líneas. Llegaron varios acercamientos a la portería del Casa de Portugal, mientras que el conjunto local, más allá de alguna acción puntual a balón parado, apenas lograba inquietar a la defensa escaldense.

Romain movía el banquillo y daba entrada a Didi, Huerta y Ema, buscando frescura y mantener el nivel de intensidad. Pese al dominio, el mensaje estaba claro: el partido estaba lejos de estar sentenciado. El precedente del primer enfrentamiento entre ambos equipos, con un empate llegado en una jugada aislada de falta, servía de aviso.

Y el susto llegaría. En el minuto 35 de la segunda mitad, Casa de Portugal disponía de su ocasión más clara. Un saque de esquina se paseaba por la línea de gol mientras los jugadores locales reclamaban que el balón había entrado. Tanto el colegiado como el asistente indicaron que el juego continuara. De esa acción derivaron varias tarjetas, incluida una roja en el cuerpo técnico local por protestas.

Cuando el partido entraba en el tiempo añadido, cualquier cosa podía ocurrir. Y, por desgracia, la moneda cayó de la banda más cruel. En la última jugada, un balón largo terminaba en una mala aclaración cerca de la línea de fondo, concediendo un córner innecesario. Tras el saque, el rechace quedaba muerto en el área y un jugador rival le enviaba al fondo de la red. Un jarrón de agua fría que desvanecía la victoria por un pequeño detalle.

No hubo tiempo para más. El servicio de centro fue la última acción antes del pitido final. Un empate con sabor amargo, pero que permite al Sporting Club Escaldes cerrar el año como líder y mantener la distancia con el principal perseguidor.

El equipo volverá a la competición la segunda semana de enero, con el segundo tramo de la temporada por delante y el debut en la Copa Constitució en el horizonte.

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