Si hay partidos que pueden decidir y marcar un campeonato, el de ayer ante el FS La Massana en el CE de la FAF fue uno. Un partido en el que se sufrió hasta el último instante y en el que un gol in extremis de Leo Salguero dio los tres puntos a un Sporting que, pese a dominar el balón durante gran parte del encuentro, sufrió más de la cuenta con el planteamiento de salida con balón largo que propuso el rival.
Romain Puteaux alineó a un once con un dibujo de 4-3-3, dando entrada al centro del campo al recientemente fichado Xavi Puerto. Junto con Iván Guzmán y Sergio Moreno, se preveía un medio del campo con calidad y experiencia táctica suficiente para hacerse con el control del balón, y prácticamente así fue durante gran parte del partido, ya que el rival, consciente de que sus fortalezas y oportunidades de dañar llegarían de otra manera, no se preocupaba excesivamente por acaparar la pose.
Apenas superado el quince minuto llegaba el primer gol del partido. Un balón largo superaba a la defensa. El rival ganaba en velocidad a Emili, que, pese a obstaculizar el remate desde fuera del área, no lograba evitarlo. Y pese a que ésta llevaba muy poca potencia, sorprendía a Lucho a media salida y el balón se introducía en la portería de forma lenta y cruel, sin que nadie pudiera llegar a salvar el gol.
Durante buena parte del primer tiempo, el Sporting Club Escaldes se volcó en ataque por el lado izquierdo, donde Antoine y Eze se enfrentaban a Didi Maciel, hasta hace poco jugador del Sporting. Por esa parte insistió el equipo y por esa banda llegó el empate. En un saque de esquina, Fabio Serra cabeceaba al fondo de la red. El incombustible jugador portugués ha dejado su sitio en la banda y ha sabido reinventarse para luchar por un puesto en la delantera. Y, por el momento, se coloca como máximo goleador del equipo.
Parecía que, tras la igualada, el rival bajaba la intensidad de sus salidas y el Sporting podía mover mejor el balón hasta plantarse en el área rival, pero la acumulación de hasta diez jugadores en una franja reducida frente a la frontal del área grande dificultaba mucho la finalización de las acciones ofensivas. Con esa dinámica se llegaba al descanso.
Tras la reanudación, aunque parecía que el partido seguiría con la misma tónica, a los pocos minutos se transformó y derivó en el tipo de partido que no gusta a los entrenadores. Descontrol y vértigo en ambas áreas. Dominio posicional del Sporting y salidas contra la Massana. Cada balón que los de Romain Puteaux perdían junto al área rival, con un solo desplazamiento en largo se convertía en una acción de máximo peligro. El típico partido de fútbol que sólo disfrutan los no aficionados de los equipos. Con tanto en juego, las pulsaciones se incrementaban y la tensión se ponía de manifiesto.
Al Sporting le costaba mucho correr hacia atrás, lo que provocó más de un susto, ya que los rápidos delanteros rivales suponían un reto para Emili, Chema y Eze. En una de estas acciones, Eze Vargas se jugó la expulsión con un estirón evitando que el delantero se plantara solo en un uno contra uno con Lucho.
Para dotar de velocidad a esa defensa y tratar de evitar males mayores, Xexi entró en el campo en sustitución de Alan. También entraron Alex Rente, Leo Salguero, Roberto Gomes y Alfaiate en distintas ventanas. Los cambios aportaron frescura, pero la salida de Xavi Puerto y Sergio Moreno disminuyó la capacidad de posesión del equipo. Iván Guzmán quedaba como único varón encargado de la organización.
La anarquía reinaba. Unos luchaban por engancharse en el tren de la parte alta con una victoria, y los de Escaldes para seguir comandando la clasificación.
A pocos minutos del final del partido, a punto estuvo de salir cruz en esa moneda en el aire en la que se había convertido el encuentro, pero tras un disparo desde la frontal, Lucho se estiró y puso una mano providencial abajo cuando parecía inevitable el gol. El guardameta argentino se rehacía así de la jugada del gol encajado, donde, en un acto de asumir el error, pidió perdón a sus compañeros tras la salida en falso.
Entre cambios, asistencias y expulsiones, el colegiado consideró oportuno añadir cinco minutos al tiempo reglamentario. Y cuando apenas faltaba un minuto, llegaría el gol del éxtasis. Un centro de Alfaiate desde línea de fondo era rechazado en plancha por un defensor con la fortuna de que el balón caía a Eze, que volvía a ponerlo también de cabeza hacia la misma zona del área. El defensor, que se encontraba en el suelo, no pudo levantarse y por detrás apareció Leo Salguero. El argentino controló en semiquiebra y el balón se elevó a media altura. Tras un segundo de incertidumbre en el que no llegaba ni el delantero ni el portero rival, el balón bajó hasta la altura justa para que el dorsal nuevo pudiera ponerle la bota y enviarla al fondo de la red. El equipo lo celebró consciente de la importancia de ese gol, de lo necesaria que era aquella victoria.
No hubo reacción rival en los segundos finales del encuentro. El encuentro murió en una falta recibida por Guzmán que significó la expulsión de un rival. El árbitro levantó los brazos en el cielo de Santa Coloma e hizo sonar el pitido final. Victoria de líder.